viernes, 30 de abril de 2010
El perro, mi amigo fiel.
martes, 27 de abril de 2010
Como hacer dinero en Internet
lunes, 26 de abril de 2010
Los hijos, los padres.
viernes, 23 de abril de 2010
El holocausto de los españoles



La fábrica de muerte.
El dieciocho de diciembre de 1942, en una entrevista privada entre Hitler y el jefe de la SS; Himmler, se habló por primera vez de buscar una solución para exterminar a todos los judíos de Europa. Sería un antecedente fatídico, de esa Solución Final que convirtió a Centroeuropa en un una auténtica fábrica de muerte. Con una imperturbable frialdad, decidieron la muerte de cerca de seis millones de personas. Una cifra escalofriante, que no dudaron en perpetrar con saña y sin la más mínima conciencia.
La Solución Final al tema de los judíos.
La ley antisemita ya estaba teniendo sus primeros frutos y los judíos estaban confinados en guetos. En ellos, su principal preocupación era trabajar, de lo contrario peligraría sus vidas. Pero familias enteras fueron fragmentadas, separando a las parejas, a los hijos de los padres y a los hermanos para rendir más en las improvisadas fábricas, que servían de punto logístico a la guerra impuesta por el Führer. Pero en cuanto fue impuesta la Solución Final al tema de los judíos, los trenes iban atestados de personas con destino a los campos de concentración o de exterminio. Ahora sí que, cada miembro familiar, tenía que arreglárselas por su cuenta para sobrevivir. Los niños, alertados por compañeros de celda, veían cómo llevaban a sus madres a unas duchas que todos predecían como las puertas de la muerte, pues nunca más volvieron a ver a quienes se duchaban en aquellas mortíferas duchas, según manifestaban los mismos supervivientes de aquel holocausto.
Buscando colectivos para la exterminación.
Pero no fueron sólo los judíos el blanco de las salvajadas propiciadas por los nazis, cualquier colectivo que denotara una firme contraposición a la ideología nacionalsocialista, serían también ultrajados y asesinados en aquellos campos de muerte. Gitanos, homosexuales, presos políticos, discapacitados o delincuentes eran sometidos a las mismas vejaciones que los hebreos. Hasta miles de españoles, la mayoría republicanos que habían huido de la Guerra Civil por Francia, fueron deportados a un campo de concentración: Mathausen.
Trabajando para los nazis
Según los archivos de la SS, fueron siete mil trescientos españoles los inscritos en Mathausen como colectivo no deseable. Éstos, perdida la Guerra Civil y extasiados por la demoledora contienda, huyeron a Francia mientras se calmaban los ánimos en España. Pero Francia los acogió en campos de trabajo. Cuando Hitler tomó el país galo, los deportó a Alemania como personal de trabajo en Mathausen. Félix Estrada, superviviente de Mathausen, comenta que portaban piedras que pesaban media tonelada a la espalda, desde la cantera hasta la ubicación del recinto, teniendo que subir con un bloque de granito subiendo con el más de ciento ochenta escalones.
Formas de matar
Pero esto sólo sería el principio de una larga lista de exterminio y formas de exterminar. Utilizaron celdas de castigo de siete metros cuadrados donde abandonaban a los presos sin agua ni comida. Morían a razón de dos mil personas por semana por inanición. Los Flagelaban haciéndoles contar los veinticinco latigazos en alemán, si se equivocaban; comenzaban de nuevo. Les obligaban a permanecer desnudos en el patio, a menos de veinte grados bajo cero, rociándoles con agua fría durante más de tres horas. Lo utilizaban como experimentos médicos. Los desangraban para utilizar su sangre con los heridos de guerra. Practicaban fusilamientos como parte de una maquiavélica diversión. Los ahorcaban o les tiroteaban masivamente. Los rapaban y les asignaban un número, para que perdieran su personalidad. Los mismos supervivientes cuentan que hasta entre ellos había desconcierto en lo referente a sus identidades, y hasta sentían repugnancia de ellos mismos debido a la decrepitud de sus cuerpos.
El fin de la pesadilla
La liberación se realizó el cinco de mayo de 1945. Los españoles, que tenían el triángulo azul de los apátridas y una S de spanier en el centro, Franco nunca los reconoció como españoles, recibieron a los norteamericanos con una gran pancarta que decía: Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras. Gracias a una organización clandestina de españoles que conspiraron contra los nazis y a un fotógrafo llamado Francisco Boix, único testigo en los juicios de Núremberg, fueron ajusticiados algunos de los dirigentes de aquella matanza. Pero todavía viven muchos de aquellos nazis que asesinaron sin piedad ni arrepentimiento. Este artículo está diseñado para hacer memoria de uno de los capítulos más tétricos y salvajes de la historia humana. De la historia moderna, ya que sólo hace sesenta y cuatro años de aquel genocidio. Haciendo memoria para que nunca vuelva a repetirse.
jueves, 22 de abril de 2010
Tras la búsqueda del dinero escondido en la televisión.

Es absolutamente incomprensible la cantidad de personas que viven del “famoseo”. ¿Es realmente tan importante la vida de un famoso, como para mover unas cifras tan escandalosamente vergonzantes? Estamos de acuerdo en que el cotilleo siempre ha movido el morbo de casi cualquier individuo, pero de ahí a convertirlo en todo un negocio…
Yo estoy de acuerdo en que existan programas que sacien la curiosidad de los fan, que todo lo que tiene que ver con su ídolo les interesa en sobremanera. Yo entiendo que guste un programa fresco, divertido y por qué no, también frívolo, que nos saquen una sonrisa en la sobremesa, cuando sólo existen programas de noticias lúgubres, tétricos o simplemente de dudoso gusto para esa familiar hora. Y hasta entiendo que, aprovechando nuestra peculiar y casi hasta lastimosa debilidad de curioso, se lancen los propios famosos a montar sus propias exclusivas, previo pago de una cantidad de monedas que a un simple administrativo le cuesta todo un año conseguir.
Lo que no puedo entender, por mucho que lo intente, es que personas anónimas que ni son fan, ni famosos, se empeñen en llegar a ser famoso, o cobrar lo que éstos cobra, contando las vicisitudes, falsas o verdaderas, de unos célebres trabajadores que jamás tuvieron contacto con los susodichos. Que esposas, hijas, maridos o suegras cuenten en público los errores perpetrados bajo el manto del silencio, para poder seguir manteniendo unas añoradas vidas, sin entender ni aceptar que su tiempo hace tiempo que terminó. Que estúpidos adictos a todo, visiten los platós de televisión, vestidos de Lacoste y con su rol bien aprendido, para arremeter contra cualquiera por un puñado de dólares.
Y por otra parte, tampoco entiendo el permanente y casi ilícito acoso al que son sometidos los famosos. Ni en la playa, ni el mercado, ni en el bar, ni en su propia casa son respetados los íntimos derechos de estos admirados que tienen por trabajo salir en esa popular y manipuladora caja tonta llamada televisión.
Será por eso que yo valoro y disfruto hasta límites insospechados mis anónimos paseos por la playa, el monte o los festivos circuitos cerveceros donde, desde mi particular cubículo de intimidad, analizo los pasos ajenos para construir después los artículos de mi blog.
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miércoles, 14 de abril de 2010
¿Es la violencia otro de los componentes biológicos del ser humano??

Hablábamos ayer del caso de Marta del castillo, como ejemplo de violencia gratuita. Tras publicar parte del auto de apertura del juicio oral, donde se imputa a Miguel Carcaño dos delitos de violación y uno de homicidio, nos preguntábamos si la cárcel era un medio eficaz para la reinserción social o si el hombre era violento por naturaleza. Analicemos estos temas.
martes, 13 de abril de 2010
Dos violaciones y un asesinato. ¿Es malo el hombre por naturaleza?

El hombre es maleable y a veces caprichoso y pueril. Valoramos tan poco la vida, que no pensamos dos veces antes de sesgar el aliento a otro. La vida del otro vale tanto como una mirada, un pico, un gramo de cocaína o un no rotundo a los más incoherentes caprichos . Fue lo que le ocurrió a Marta del Castillo, una joven sevillana de diecisiete años que tuvo la mala fortuna de enamorarse de un asesino. Un adolescente que juega a ser Dios... un Dios que, enervado, se metamorfosea en el mismísimo Belcebú; tomando como significado el mismo que le daban los cristianos.


